Puerto Príncipe (EFE).– La crisis multidimensional de Haití se deterioró aún más en el último año, cuando consolidaron su control las bandas armadas responsables de masacres, violencia sexual y reclutamiento de menores, lo que disparó el desplazamiento interno hasta 1,4 millones de personas así como el hambre, denunció Human Rights Watch (HRW) en su informe global 2026 publicado este miércoles.
Los grupos criminales controlan alrededor del 90 % de Puerto Príncipe, la capital haitiana, y su área metropolitana, y se han expandido a zonas anteriormente seguras y regiones clave en los departamentos de Artibonite, Centro y Noroeste, interrumpiendo gravemente la prestación de servicios esenciales y la asistencia humanitaria, indica el informe de HRW.
Terror masivo, reclutamiento y abuso infantil
El documento cita cifras de Naciones Unidas sobre el asesinato entre enero y septiembre de 2025 de al menos 4.384 personas a menos de las bandas, que también cometieron 13 masacres. En este contexto, analistas afirman que Haití registra la tasa de homicidios más alta del mundo.
Uso de niños en las bandas
La violencia incluye el uso de niños, quienes representan al menos el 30 % de los miembros de las bandas y son utilizados para ejecuciones y secuestros, afirma HRW, que destaca además que en este contexto de reclutamiento las niñas son las más afectadas por violaciones graves, pues sufren tasas extremas de violación y abuso sexual.
La violencia también deviene de los abusos cometidos por los llamados grupos de autodefensa -nacidos en el contexto de la prolongada crisis haitiana- al tiempo que el flujo de armas y municiones hacia Haití, principalmente desde Estados Unidos, ha seguido alimentando la situación, indica el informe.
De acuerdo con datos recientes de la Oficina Integrada de las Naciones Unidas en Haití (Binuh), al menos 5.915 personas murieron y otras 2.708 resultaron heridas en el país en 2025 a causa de la violencia de las bandas y las operaciones de las fuerzas de seguridad para combatirlas.
Fuerzas de seguridad en la mira
La Policía Nacional y la Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad (MSS), autorizada por la ONU y transformada ahora en la Fuerza de Supresión de Pandillas (GSF), siguieron enfrentándose a importantes dificultades de personal, capacitación y financiación, lo que les ha impedido cumplir plenamente su mandato.
Los agentes de policía también han sido responsables del uso excesivo de la fuerza y otras graves violaciones de derechos humanos durante sus operaciones contra grupos criminales.
Al menos 3.199 personas murieron presuntamente durante operativos policiales entre enero y agosto pasados, el 17 % de las cuales no participaron en los enfrentamientos, mientras que hasta septiembre se atribuyen 174 ejecuciones sumarias a la Policía, según datos de la ONU citados en el informe.
Hambre y carencias en salud y educación
El documento se refiere además a las carencias en sectores como la salud, la justicia o la falta de política de asistencia a las personas desplazadas internamente.
De acuerdo con los datos de la ONG, unas 5,7 millones de personas, es decir, más de la mitad de la población de Haití, sufre altos niveles de inseguridad alimentaria aguda, y 600.000 sufren hambruna, una de las cifras más altas del mundo según el Programa Mundial de Alimentos, como cita el informe.
Más de 6 millones de personas, incluidos 3,3 millones de niños, necesitan asistencia humanitaria urgente en Haití, donde han colapsado los servicios sanitarios y ha habido un cierre masivo de escuelas.
El informe de HRW indica que la cancelación de la mayor parte de la ayuda estadounidense debilitó aún más la respuesta humanitaria a la crisis haitiana.




