Mundo se enfrenta a bajo crecimiento persistente en ausencia de reformas a la productividad, afirma el FMI

WASHINGTON  (Reuters) – El crecimiento económico mundial alcanzará tan solo el 2,8% en 2030, un punto porcentual por debajo de la media histórica, a menos que se lleven a cabo reformas importantes para impulsar la productividad y aprovechar tecnologías como la inteligencia artificial, afirmó el FMI el miércoles.

El Fondo Monetario Internacional publicó un capítulo de sus próximas Perspectivas de la Economía Mundial que mostró nuevos descensos en la tasa de crecimiento mundial, que se ha ralentizado de forma constante desde la crisis financiera mundial de 2008-2009.

«Si no se adoptan medidas ambiciosas para aumentar la productividad, el crecimiento mundial se situará muy por debajo de su media histórica», señaló el FMI, advirtiendo de que las expectativas de un crecimiento débil podrían desalentar la inversión, lo que podría agravar la ralentización.

El prestamista mundial señaló que el persistente escenario de bajo crecimiento, combinado con las elevadas tasas de interés, podría también restringir la capacidad de los gobiernos para contrarrestar las desaceleraciones económicas e invertir en iniciativas de bienestar social o medioambientales.

«Todo ello se ve exacerbado por los fuertes vientos en contra derivados de la fragmentación geoeconómica y las perjudiciales políticas comerciales e industriales unilaterales», indicó en un blog que acompaña al capítulo 3 del informe, que se publicará íntegramente el próximo martes.

Hace un año, el FMI dijo que esperaba que el crecimiento a medio plazo rondara el 3%. Las nuevas previsiones reflejan revisiones a la baja del crecimiento a medio plazo en todos los grupos de renta y regiones, sobre todo en las economías de mercado emergentes.

El FMI instó a los países a tomar medidas urgentes para contrarrestar el debilitamiento de las perspectivas de crecimiento, advirtiendo que empeoraba las perspectivas de los niveles de vida y la reducción de la pobreza mundial.

«Un entorno arraigado de bajo crecimiento, unido a unas tasas de interés elevadas, amenazaría la sostenibilidad de la deuda y podría avivar las tensiones sociales y obstaculizar la transición ecológica», afirmó.

0Shares
Go to TOP