Loable labor de la JCE y civismo de ciudadanos en las pasadas elecciones municipales

Por Evelin y Wilson Rodríguez 

 

Es preciso felicitar a la Junta Central Electoral (JCE) por la confiabilidad, certeza y transparencia con la que se desarrollaron las elecciones municipales del pasado domingo 18 de febrero de 2024.

Al Pleno de la JCE, que lo integran su presidente Román Andrés Jáquez Liranzo, los miembros titulares Rafael Armando Vallejo Santelises, Dolores Fernández Sánchez, Patricia Lorenzo Paniagua y Samir Chami Isa, quienes también realizaron un gran trabajo para que estos comicios sean un éxito.

También felicitar a la ciudadanía por la muestra de civismo y diafanidad con la que ejercieron el ejercicio libre del sufragio. Mujeres y hombres que acudieron a manifestar su voluntad, sin embargo, a pesar del esfuerzo del órgano electoral para que los dominicanos ejerzan su derecho, el nivel de abstención de 53% fue más que el año 2020 (52%), aun cuando estábamos en pandemia.

Aun con todos los esfuerzos del órgano electoral que incluyeron campañas de educación y sensibilización en todo el país, el trabajo con tiempo que realizó para que la sociedad dominicana se integrara a los colegios electorales, es preocupante que en 157 municipios y el Distrito Nacional, solo el 43,9 % de los 6.587.723 electores inscritos, es decir, un total de 2.896.248 personas acudieron a su cita con la democracia.

En el caso de los distritos municipales, la participación llegó al 57,9 % de un padrón de un millón 517.428 personas, de manera que 879.339 ciudadanos ejercieron su derecho al voto.

La JCE realizó su tarea como árbitro en este proceso, sin embargo, la fuerza política del país no hizo bien lo que le correspondía, menos del 20 % de los alcaldes enviaron sus propuestas ante el órgano, lo que podría ser una de las causas para que el electorado no acudiera.

Aunque no sabemos a qué se debe esta alta cifra de abstención, lo cierto es que cada vez más acuden a las urnas solo cuando sienten que algo puede cambiar o hay factores en juego.

Detrás de esta conducta hay un cambio en la percepción de la democracia, que ha pasado de ser un hito a una realidad afianzada que se da por sentada.

Aunque los resultados obtenidos el pasado domingo 18 de febrero consolidan un proceso electoral transparente, confiable y seguro, los altos índices de abstención tienen un impacto directo sobre la salud democrática.

Por un lado, incrementa la desigualdad y por el otro los gobiernos invierten solo para satisfacer a su electorado. ¡Ojo con eso!

 

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